– Tendrán que correr el riesgo.

Escrito: 13/6/2014

He pedido que me encierren con llave y no me han dejado, tan solo me han puesto una mascara para respirar, como si no tuviera yo que llevar de por si una más, que corresponda a esa cara de felicidad que todos esperan al mirarme pasar. Triste sanidad, que ni las venas, ni los lavados de estomago, ni la yugular me dan esa libertad que tantas veces he pedido a gritos y no he llegado a conseguir.

Hoy desesperada, con miedo a mi fin, tras tantos intentos fallidos, me rindo, y grito auxilio, pido una habitación, una salvación, una solución, y la única respuesta que se oye por los pasillos es un: – Tendrán que correr ese riesgo. Mientras yo sigo hiperventilando como si tuviera una mascara de gas, mientras por dentro ardo en el infierno.

Una pistola en mi cabeza, una sobredosis de keta, una caída como una cometa al aterrizar. Seguiré corriendo riesgos, y controlando no despertar al vecindario mientras me empastillan como si los antipsicoticos fueran las pilas de un robot, y cuando se agoten, pues – … ya vendrá usted a por más, es todo lo que le puedo decir, ya se puede marchar.

Y nunca me marcho del todo, aunque no tenga los pies en la tierra, siempre tengo el alma en pena; pena que, se queda a bordo, sonrisa que, se sumerge entre lágrimas, ahogos y sollozos.


Elsa Fdz Blanco ©

Testimonio de una suicida venciendo sus miedos.
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Monotonía.

 Escritos de una adolescente: 24/1/2014

Está claro que la mancha que nos partía en la fotografía dándonos un beso en el espejo del hotel, no estaba embarrada, simplemente era una señal, un reflejo, un final. Nos hemos acostumbrando a perdernos entre miradas vacías, que antes rebosaban de amor, y ni el “sexo, alcohol y rock&roll” pudieron salvarnos. Los mejores momentos no son para siempre, y ser feliz solo existe por momentos. Al fin y al cabo somos simples humanos que un día se encontraron, pensando que esta vez era la definitiva, pero todo en esta vida es relativo, porque si no, (como bien me dijiste) no estaríamos vivo, y nosotros estábamos muertos desde hace tiempo por un disparo de monotonía.

Puedes parar el reloj de tu habitación, puedes detener el latir de un corazón, incluso congelar un momento en el tiempo mediante tinta y papel, pero no puedes detener el tiempo, por mucho que dentro de tu cuerpo sea siempre verano o invierno. El tiempo no se detiene por nadie y avanza sin cesar, y por volvernos esclavos de la rutina, volvemos a ser como los demás. Si, te juro que no te olvidaré jamás. Confieso que has sido lo mejor de mi vida, pero sin darnos cuenta hemos llegado al final.

No sabemos que vendrá, busquemos en otro lugar.

Ahora alza tus alas, vuela, sé feliz, la vida te espera, y tu rostro empieza a echar de menos tu preciosa sonrisas que tantas veces te delata.


Elsa Fdz Blanco ©

Volver a verte.

Escrito: 23/4/15
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Volver a verte. Volver al banco del parque de en frente, porque mi madre se pone enferma al verte. Volver a las noches en tu sofá dirección cama, donde la “U” se cambia por la “I” hasta acabar en ti.

Volver a coger la cerveza y reinos de la radio María, que dice que hay un dios que a nosotros no nos quiere en el cielo. Pero que más da, si los dos sabemos que abajo está lo mejor.

Volver a despertar con el maquillaje corrido y corriendo, volver a las madrugadas de caminatas o mañanas, donde el taxista espera mis llamadas.

Volver a buscarte entre lágrimas y sonrisas; qué suerte encontrarte y seguir siendo los mismos, desastrosos corazones inacabables, disfrutando de la poca cordura de este amor.

Se acaba Sant Jordi y empieza una nueva pagina, en un libro que en pausa se quedo…


Elsa Fdz Blanco ©

La mochila pesa el doble cuando tienes dudas, miedos, y carencias.

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2012

Y llegué, llegué al ámbito educativo y lo único que espero es que no sea una experiencia única, porque en la educación empieza una gran parte del cambio y porque es el segundo sitio donde más horas pasan los estudiantes, no solo escuchando lo que los profesores explican en una pizarra, si no pensando en todas esas dudas del futuro, hablando con su yo interior y planteándose el de que les sirve saber tanto contenido que no van a poner en práctica.

Y llegué al ámbito educativo y vi la necesidad que hay de gritar a los cuatro vientos:

Tranquilx si te odias a ti mism@, todos lo hemos hecho, pero no sigas por ahí.

Tranquilx la/el de al lado tuyo también se ha odiado de la misma manera alguna vez, algún día, algunas horas, pero decirlo le haría humana, vulnerable​ y víctima de la sociedad.

Tranquilx se que las matemáticas ahora mismo te importan una mierda porque realmente te sientes eso, una puta mierda.

Tranquilx se que la mochila te pesa el doble cuando tienes dudas, miedos, y carencias y no sabes cómo expresarlo porque solo te enseñan a memorizar textos y números.

Tranquilx se que ir a clase te presiona simplemente por no ser juzgadx por tus iguales, y que entrar por la puerta a veces parece la entrada a un casting donde la belleza reina ante la inteligencia incluso donde se va a aprender en vez de a ligar y acaba siendo un combate en plena batalla, un miss/mister aula.

Tranquilx si tú compañerx te juzga, solo está verbalizando sus propios miedos, no juzgando los tuyos.

Tranquilx una nota no va a determinar tu vida, y que te compares con la/el que está en la otra silla no va a ser la solución.

No te asustes si te digo que eso de “No crezcas es una trampa” es verdad, pero la solución no es quedarse en una talla 36, mejor abordemos la prevención de no caer en la trampa aún creciendo, y que no dejes de crecer porque eres muy grande independientemente de lo grandes que puedan ser tus caderas, tus pechos, tu culo o tus muslos. No centres tu frustración de la injusta realidad, que te encuentras a medida que la inocencia se va, en tu cuerpo intentando retenerte, retroceder, retorcerte, romperte. Centra tu frustración en plantarle cara a la injusticia con tus granos, tus ojeras de no rendirte ante la injusta realidad, y tu bigote depilado por pensar que las demás no tienen.

Pide que te enseñen a enfrentarte a la vida, no a contar las calorías. Pide que te enseñen el idioma de hablar contigo misma, en vez de a Don Quijote y un castellano en extinción. Pide que te enseñen lo que es la naturaleza, un cuerpo sin retoques, y que se dejen de tanta célula. Pide que te enseñen la pirámide de Maslow en tus carnes y no que no pretendan que empieces la casa por el tejado con la poca fuerza de cuatro huesos que te mantienen con vida, que la pirámide se explica explica de abajo arriba y no al revés.

Explícales que primero necesitas saber cómo quererte para querer a alguien o querer hacer algo contigo misma que no sea morir lentamente. Explícales que la única asignatura a la que prestas atención cuando te quieres morir es en anatomía, y que en la muerte no hay exámenes, ni competiciones, ni todo el futuro que te venden.

Explícales que quieres vivir pero que los libros no desarrollan adecuadamente como ser feliz y que por mucho que memorices el concepto no te has examinado en ello y aún no sabes que sin una nota o un número que te identifique, se es más libre.


Elsa Fdz Blanco ©

Ser madre no es parir, es dar la vida sin parar.

Cuando tuve el libro en mis manos y lo abrí despacio, con miedo a leer todo o casi todo lo que ya sabía, jamás pensé que sentiría a mi madre leyéndome el libro sin estar ella presente. Lidia Amella pone voz a muchas madres que han pasado o están pasando por lo mismo y una como persona recuperada a día de hoy, se da cuenta de que, las madres ven nuestro dolor día tras día y tratan de repararlo y al mismo tiempo gestionar el de ellas y nosotras solo vemos nuestro dolor y el sentimiento de incomprendidxs por los demás.

Invito a leer este libro tanto a Madres y Padres como jefes de empresas que no tienen para nada en cuenta estás situaciones, como a las instituciones públicas de salud mental que tienen una pobre atención a estas personas que padecen TCA pero sobretodo invito a leer este libro a todas las afectadas a día de hoy, porque realmente es imposible de creer todo lo que puede llegar a aguantar y hacer una madre por el amor de su hija.

Si eres madre debes saber que tu hija te quiere.

Si eres hija debes saber que tu madre te quiere.

Ser madre es el trabajo más duro y peor pagado.

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Elsa Fdz Blanco ©