GRACIAS POR ESTA OPORTUNIDAD QUE ESPERO QUE NO SEA ÚNICA.

Parte de la charla realizada en el ámbito educativo.
8 de febrero del 2017.

… En la conferencia que realice en diciembre dí las gracias a todos los que 17308850_1416946455044375_1537062261540564176_nestuvieron en esta etapa tan difícil de mi vida y os puedo asegurar que no sabéis la suerte que tenéis de lo que se implica el colegio Koldo Mitxelena.

En mi caso particular, fue de agradecer el trato tanto de todos mis compañeros por el respeto que siempre han tenido en este tema y sin duda, agradecer al profesorado por ponerme las cosas lo menos complicadas posibles y darme el mejor camino indicado para conseguir mis objetivos.

Después de conocer un montón de casos de trastornos de alimentación y ver el apoyo que reciben muchas de estás personas, y después de poder reincorporarme tanto en la vida laboral y estudiar en otros centros puedo hacer una pequeña comparación y es una pena que no se tenga la misma sensibilización que este colegio muestra día tras día por una buena educación, porque es por ahí por donde se empieza todo, absolutamente todo.

Hay colegios donde estás personas con problemas de alimentación, son expulsadas por dar una mala imagen, hay colegios donde hacen la vista gorda ante problemas gordos donde uno de ellos es la extrema delgadez e incluso permiten la fomentación de ello entre iguales. Hay colegios donde piensan que lo mejor es la salud sin duda, pero sin tener en cuenta que es lo que uno quiere hacer.

Koldo Mitxelena no es así, o al menos a mi así me lo han demostrado, si hubiera dejado por completo mis estudios en todo este tiempo por mis circunstancias, si me hubieran expulsado ya fuera por mi propio salud o por manchar una imagen de un centro educativo, aún me hubiera sumergido más en esos pensamientos negativos donde todo se resumen en un “No sirvo para nada en esta vida, todo me sale mal, no merece la pena luchar”.

Obviamente mi rendimiento no era el mismo, y tuve que repetir un par de veces, organizarme las asignaturas y algunas incluso cursarlas en un hospital, pero jamás dejaron de creer en mi capacidad y posibilidades y eso, eso es algo que te empuja a ser capaz de remontar.

Seguramente habrá profesores que odiéis, que sintáis que os putean y que os tienen manía, pero dejando los exámenes y la materia a un lado, estáis de suerte en este colegio, y os aseguro que podéis confiar al 100% y os animo a que si tenéis algún problema y no sabéis como afrontarlo os sintáis seguros en las aulas y tengáis la confianza para trasmitirlo a algún profesor y pedir ayuda, porque la tenéis garantizada aquí.

Respecto a la temática de hoy que son por lo que me han chivado son los estereotipos, deciros que yo solo soy un caso, un caso como muchos otros, y que esta enfermedad no va de querer adelgazar, si no de no quererse. Esta muy estereotipada, ya que la sociedad juzga esta enfermedad a quien la padece como la típica niña caprichosa y superficial que no come por llamar la atención y que son tonterías de adolescentes. Cuando es la misma sociedad la que se encarga de enviarnos mensajes que tenemos guardados en el subconsciente desde que nacemos de que para lograr algo en esta vida siendo mujer, ya podemos ponernos guapas, ser delgadas y sonreír como tontas. Por lo que no es casualidad que haya más chicas que sufran y tengan la posibilidad de padecer un problema de la conducta alimentaria que los chicos, aunque cada vez haya más casos de ambos.

Estos porcentajes no hacen más que aumentar en la sociedad, cada vez son mas las personas que viven obsesionados con su peso y detrás de esos trastornos hay víctimas de bullying y niños sobreprotegidos o influidos por las redes sociales.

Así que pensar bien antes de juzgar a una persona por su físico, pensar bien antes de utilizar la palabra “GORDA” como algo negativo y despectivo cuando solo es un adjetivo más y trabajar en el día a día vuestras conductas siendo conscientes de que el cuerpo es algo útil, no algo estético para no caer en las manos de la sociedad, porque la anorexia es la tercera enfermedad crónica entre adolescentes y me niego a que niñas de tan siquiera siete años ya estén metiendo tripa por ser aceptadas en esta sociedad y que sigamos sin abordar el tema.

Koldo Mitxelena.
Ojalá no sea una experiencia única, porque no hay nada más importante para abordar el tema que escuchar aplausos tan fuertes como los del otro día donde sentía que en cada uno, me decían, yo también me he sentido así alguna vez y ha sido horrible.

Espero que con esta charla os deis cuenta de que esta enfermedad esta más presente de lo que pensáis y que la padecen más personas de las que creéis. Que es algo muy grave con consecuencias imborrables y que la puede padecer cualquier persona, aunque siempre esté enfocada hacia la mujer.

MILA ESKER GUZTIEI DENAGATIK.

Poder sentirse seguro en las aulas, segundo lugar donde pasan más horas los estudiantes, es fundamental  para una buena prevención o un gran apoyo en caso de enfermedad y para ello hay que trabajar tanto entre iguales, como con el profesorado.

Elsa Fdz Blanco ©

Facebook y sus reminiscencias.

Hoy Facebook me ha enseñado una fotografía de hace tres años, donde tenía unas piernitas casi invisibles, insanas y sin fuerza, que no se ni como me sujetaban.

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14 de Marzo 2014.

Hoy me cuesta creer como llegué a ver esas mini-piernas como si fueran patas de elefante cuando me costaba ver lo contrarío.

Y sí, a día de hoy, soy más carne que huesos, más celulitis que huesos, más estrías que huesos y soy más feliz que donde buscaba serlo entre tantos huesos.

Que tu sonrisa no dependa de números, mejor pierde la cuenta de las veces que sonríes.


Elsa Fdz Blanco ©

El médico me tiene prohibido hablar de amor.

Escrito: 19/08/2014

20140727_Elsa_10Ya no soy la que era, la que daba todo por amor, la que seguía al corazón, la que se entregaba 100% sin miedo a perder (porque sentía que no tenía nada que perder, sin darme cuenta de que podía perderme a mi misma), porque cuando amas siempre lo haces con todas tus ganas y tus mejores intenciones.

Ahora soy dura de roer, fría, y el médico me tiene prohibido hablar del amor, por precaución.

Y entonces cuando llega alguien, que te hace sentir más allá de el concepto que se tiene de la felicidad, alguien que besa tu sonrisa, que te llama porque sí, alguien que te trata bien mejor, alguien con quien hay posibilidades de que las cosas salgan bien, es ahí donde aparece la palabra HUIR.

Muchxs dejamos escapar a todo aquel que nos da su mano para hacernos feliz para sacar la felicidad que tenemos dentro reservada, y en ese momento, cuando tenemos el  corazón apunto de salirse por la boca, nos alejamos, perdemos a la persona que quiere luchar por nosotros sin intención de rendirse, porque (nuestra cabeza se autoconvence de que:) tú no te mereces que te quieran de esa manera, porque tú tienes miedo a ser realmente feliz, porque es algo que todavía no has experimentado, porque nunca sabes si estás siendo feliz, o es un autoengaño para sobrevivir y te asusta que todo pueda salir como “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo…”


El respeto empieza en ti, en saber que te lo mereces, que no eres un trapo de cocina con el que limpiarse las manos. El respeto empieza por creer en ti mismo, sin necesidad de que te hagan feliz, si no con la invitación de viajar en busca de tu felicidad para que así la felicidad solo dependa de ti.
Busca, invita, practica tu respeto y aprende a ser feliz.

Elsa Fdz Blanco ©

Siempre me enredo en quien no debo.

Escrito: 12 de mayo 2016.

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Hola cariño.

Seguramente no leerás este mensaje en cuanto le de al botón de enviar porque estarás trabajando o descansando pero sinceramente me da igual. Da igual cuando leas esto, da igual que lo leas al momento, dentro de unos meses o incluso años.

Te escribía para decirte que eres un extraño al que extraño, parece que la frase se hizo a propósito e igual de enrevesada que yo, porque te voy a confesar que te espero cada noche hasta las doce, como la Cenicienta, pero a la inversa, porque siempre me enredo en quien no debo como una enredadera subiendo sin permiso para poderte ver aunque por la distancia sólo pueda verte en línea o escribiendo.

Ya no huelo a sexo, ni a ti, pero créeme que si hace falta pongo mil dibujos de mi prima de excusa para decirte simplemente que eres mi amor a primera risa.

Mañana a primera hora cuando la psiquiatra me pregunte que novedades hay, le diré que me fui a un hotel de vacaciones y que en vez de traerme el jabón de mano, el champú y el cepillo como hace la gente común cuando van a los hoteles, me traje al negro y dejé todo lo demás en su sitio sin usar. Si voy a su consulta es porque muy normal nunca he sido tampoco. Le diré que todo empezó en la piscina, mientras estaba en la hamaca intentando echar la siesta pero el animador no paraba de dar por culo cantando números para que los demás se entretuvieran con el bingo, figúrate que finalmente la que ganó el premio fui yo y a la que le dieron por culo también, pero eso ya fue más adelante.

Cuando ya estaba recogiendo su maldito altavoz anti-siestas yo ya estaba más que despierta y cuando nos cruzamos me dijo señalando mi brazo: – No me gustan los tatuajes, pero este en concreto sí. Yo le respondí con una sonrisa y dándole las gracias, y entre sonrisas, y gracias que producían carcajadas, surgió el amor a primera risa. Mientras seguía recogiendo sus cosas, yo volví a pasar, sonaba la música y me incitó a bailar, duró menos de 30 segundos, pero para mi fue como si fuera el baile de graduación de las películas. Avergonzada y roja subí a la habitación del hotel y no le volví a ver hasta la noche. Ya no recuerdo las fechas exactamente, sólo sé que una noche de todas las que pasamos, yo iba a subir a la habitación para acostar a los niños y él me dijo que me esperaba a bajo, en el bar, yo no entendía nada, pero tampoco tenía nada mejor que hacer. Cuando bajé de nuevo al bar en su busca, se dio cuenta de que me puse labial y me pinté los ojos. Un par de cervezas y un “me gustas” de sus cuerdas vocales fue suficiente. Yo me quedé en estado de shock, con toda la cantidad de mujeres que habían allí, rubias, morenas, bajas, altas, de ojos verdes y marrones, bronceadas y definidas, con vestidos de gala y la cartera llena. Y luego estaba yo… Llena de cicatrices, sin querer gustar a nadie y con lo justo para un café.

Después de aquel primer encuentro a solas, durante los siguientes días me dedicaba a buscarle como si jugara al escondite por todo el hotel y cuando nuestras miradas se chocaban, entonces las sonrisas ganaban y eran las que contaban para volvernos a esconder y empezar el juego otra vez.

Y pasó, y para cuando me quise dar cuenta mis labios estaban rozando los suyos. Yo le intentaba explicar que no entendía porque yo y no las demás, él intentaba hacerme ver que no era lo común en su día a día el enrollarse con las clientas, porque si, nos enrollamos. Nos follamos lento y con delicadeza en un colchón que usaban los animadores para algunos espectáculos, me penetró en ese cuartucho que tenía más pinta de almacén que de cuarto, pero que finalmente hicimos de él nuestro cuarto oscuro. Subí corriendo a la habitación con el pintalabios corrido y el coño a conjunto.

Ya no quedaban más noches ni días. Mi estancia se acababa y me fui a pasar la penúltima noche a su cama. Mentí como una adolescente de doce años diciendo que va a casa de una amiga a dormir mientras la otra le cubre las espaldas.

Salí de fiesta sí, pero con él, sus compañeros del trabajo y unos rusos a los que no entendía ni papa. Nos despedimos y nos fuimos a su casa y le dije que estaba con la regla y que no se podía hacer nada, entonces me dijo que me diera la vuelta para encularme bien. Ahí a lo de que me dio por culo de antes.

Después le pregunté si sabía mi nombre. La respuesta fue que no estaba conmigo por una etiqueta que me hiciera ser más o menos, que le daba igual mi nombre que lo que le importaba era que estaba a gusto conmigo, en ese momento y punto. Me había dado por culo sin ni siquiera saber mi nombre, suena descabellado, pero la que acabo despeinada fui yo. Ya había estado la noche anterior en su casa pero tuve que volver al hotel a dormir pero esa penúltima noche, me desperté a su lado como si no fuera un extraño. Me dio su contacto.

Y entonces llegaron las despedidas. Hice las maletas y baje a bajo a verle actuar como cada noche pero esta vez sabiendo que cabía la posibilidad de no volverle a ver. Estaba en la mesa de al lado de la barra, mis lágrimas no se contenían, las muy hijas de puta. Me decía en silencio, “no llores pequeña, que todo pasa“. Me secaba las gotas de mis mejillas y volvía a sonreír al escenario pero estaba claro que el disimule era nulo. Mi niño me miró diciendo que tenía los ojos rojos, y yo le intentaba sonreír diciendo un: – No te preocupes, a mi también me da pena irme, con lo bien que lo hemos pasado. El camarero de la barra me dedicó varias palabras y una rosa, y una chica de la mesa de al lado vino a abrazarme sin conocerme de nada. Todos pensarían que me había pasado una desgracia y lo que me pasaba era una alegría con su final a punto de estallar.

Finalmente tuve que salir fuera para que no te dieras cuenta y te sintieras mal, porque llorar es bueno, significa que estás vivo, que algo se mueve por dentro. Y cuando volví a entrar esperé en la mesa a que me hicieras un guiño de los tuyos que se traducían con un “ Vamos pequeña, ahora nos toca a nosotros sonreír.” Pero cerraron el bar y tú ya no estabas, y yo miraba al móvil cardíaca, pero nada, no había nada.

Salí fuera del hotel, llorar delante de niños pequeños implica una responsabilidad de explicar ciertas cosas que ellos aún no entienden. Espere sentada, mientras se me mojaba el pelo con el chispeo del cielo y por fin me llegó un mensaje diciendo que te habías ido, que no me habías visto y que ya nos veríamos mañana. Rompí a llorar una vez mientras en mi móvil tecleaba:

“Me pasa por idiota, por gilipollas, por creerme alguien cuando no soy nadie por pensar que sí, que está vez puede ser. Maldita ingenua de patas abiertas, inocente y encima tonta para variar, pero para colmo la piedra siempre es la misma. La misma mierda de ilusión, el mismo subidón que al momento baja, el mismo sentimiento de tener algo efímero pensando en lo duradero. Y duro para rato en comparación con lo que dura. Y así una y otra vez porque no conozco una piedra blanda que no te haga sangrar. Los vendajes al principio funcionan luego se mojan con cada gota que fluye por eso llamado venas y todo se va a la mierda pero sigues tropezando con la misma piedra a propósito para quitártela del camino de una buena patada.”

Quedamos en que a la mañana nos despediríamos. Y me fui a dormir.

Me levanté con ojos de mapache después de empapar la almohada y atragantarme con mi llanto. Bajé a desayunar con las maletas y sin ti.
No hubo despedidas…

Y de repente te vi, que no entre la gente, pero si en línea y escribiéndome, hasta hoy.

Esta es nuestra historia en la que una semana ha sido suficiente. Gracias.

Si has llegado hasta aquí, seguramente te has cagado en mis muertos, pero no hay mejor Biblia escrita que la que se basa en echos reales y sentimientos. Así que aquí tienes el testimonio, si me he dejado algo es para que tú lo rellenes.

Buenos días.


A los dos meses volví a visitarle:

 


Elsa Fdz Blanco ©

Si has estado en un centro psiquiátrico seguramente:

1- Te preguntaran siempre si te has drogado por tu grandes pupilas debido a la medicación.

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2- Ya no te comprarán llaveros cuando se vayan de vacaciones de verano tus familiares, ahora tendrás una colección de pastilleros.

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3- Toda tu ropa estará etiquetada con tu nombre, hasta las bragas. Sentirás que dar explicaciones después de echar un polvo será casi algo escrito cual contrato.

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4- Cuando veas un sacapuntas, lo primero que te venga a la cabeza no será un lápiz.

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5- Valorarás lo importante que son las cartas y darás las gracias porque no se hayan extinguido aún.

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6- Cuando utilicen la expresión “Estás loca” dirigiéndose a ti, se sentirán mal pensando en que no lo decían literalmente, unos segundos después.

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7- Valorarás mucho más, lo que para muchos es una simple ventana por donde no se ve nada, cuando tu lo has visto todo.

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Elsa Fdz Blanco ©

Por los que esperaban en la puerta mi llegada y no hubo rastro.

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Ilustración: Henn Kim

Hoy hace dos años que perdí ese tren, hoy hace dos años que nací, así lo vivo yo. Todos sabemos que día es hoy, pero todos callamos como si fuera un tabú por tanto dolor causado, mientras seguimos para adelante en nuestro día a día. Porque sí, sigo haciendo mi día a día gracias a ese dios en el que no creo pero que tantos rezaron para que volviera intacta a esta vida. Agradezco a todos y cada uno de los que pusieron una vela en cualquier iglesia de cualquier ciudad de este mundo. Agradezco a los que pensaron en mi cada día con dolor pero sin perder la esperanza. Yo nunca he creído en ningún dios, ni en el destino, ni en nada de eso, yo siempre he sido más de pensar en la suerte y las causalidades. Ahora las cosas han cambiado y me he dado cuenta de que como cuentan en la película de Princesas :

Existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés.

Cada día lo tengo más claro, se que muchos esperaban en la puerta mi llegada y que nunca aparecí pero también se que todos ellos me dieron fuerzas para salir a delante, junto a mi familia. Recuerdo que mi madre me compró un libro cuando empecé a dar mis primeros pasos en el que decía algo así como:

“El aire es cálido, la noche es bella, y está estrellada, mientras flipamos y disfrutamos de nuestros mejores vacaciones. La vida es bella, hace bueno, a las dos de la madrugada, somos varias sonrisas que compartimos nuestras preocupaciones.

En ese momento, fuera del tiempo, el que la realidad ha seleccionado, para demostrar quién manda y que si quiere nos lastima, en nuestras alegrías como una anestesia se ha inyectado, recuerda esta sonrisa ya nunca será la misma.

El tiempo se acelera de golpe y es todo mi futuro el que se tambalea, los deseos, los proyectos, los recuerdos en mi cabeza, se agolpan, demasiados ideas, el choque solo ha durado un segundo pero sus ondas no dejan a nadie indiferente.
“Su hijo no volverá a andar”, a mis padres nadie les miente.

Entonces descubre un mundo paralelo desde mi interior un mundo donde la gente te mira con apuro o compasión, un mundo donde ser autónomo se vuelve un objetivo mejor, un mundo que existía sin que yo le prestara verdadera atención.

Ese mundo vida a su propio ritmo y no tiene la misma preocupación las ansias tienen otra escala y un momento trivial puede ser una buena ocupación, ese mundo respira el mismo aire pero no siempre con la misma facilidad tiene un hombre que da miedo o que incomoda: La discapacidad.

Lleva tiempo aceptar esa palabra, es ella la que se va a imponer, nuestra lengua elegido ese término, y yo no tengo otro que proponer, solo recuerda que no es un insulto, a todos vamos por el mismo camino, y todo el mundo grita con fuerza que un minusválido es ante todo un ser humano.

A qué viene entonces tanto jaleo aunque un tío en silla de ruedas, o ante un ciego, adelante, puedes hablarle sin darles vueltas no es contagioso y sin embargo antes de dar mis primeros pasos de nuevo.

Algunos saben como yo que hay miradas que ya nos olvida luego.

Quizá sea un mundo hecho de decencia, de silencio, de fuerza, un equilibrio frágil, un pájaro en la tormenta, una débil frontera entre sufrimiento y esperanza, abre un poco los ojos, es sobre todo el mundo de valientes.

Cuando la debilidad física se convierte en fuerza mental, cuando el más vulnerable es quien sabe donde, por que, cómo y cuándo, cuando las ganas de sonreír vuelven a ser un instinto vital, cuando uno comprende que la energía no se lee solo andando.

A veces la vida nos pone a prueba y desafía nuestra capacidad de adaptación, los cinco sentidos de los minusválidos están tocados pero un sexto los deja sentir, mucho más allá de la voluntad, más fuerte que cualquier cosa, sin restricción, ese sexto sentido que aparece es el simple deseo de vivir.”

He descubierto ese sexto sentido y ahora no pienso detenerme, seré un punto y coma, para siempre, pero de los que siempre siguen y nunca se detienen.

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Ilustración: Henn Kim

Elsa Fdz Blanco ©

La habitación igual de desordenada que la cabeza.

Escrito: 1-7-2015

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Cuando otros veían los problemas, a mi me entraba la ceguera, cuanto más magnifica decían que era, menos me valoraba, donde lo tenía todo, lo abandoné por la nada, y que le vamos a hacer si todos hemos tenido un toque a Amy winehouse en nuestra vida. Que todos vean mi habitación igual de desordenada que mi cabeza, pero que yo lo encuentro todo, que yo me entiendo. Dejarme llevar por los impulsos y dejarme llevar a secas, hasta consumirme a mi misma por no tener crack en la mesita de al lado de la cama, donde declaré mi amor al hombre que me partió el corazón todas las veces que pudo y aún así le dejé que me pegara los trozos una y otra vez. El mismo que me sigue diciendo que me quiere, pero nunca sabe hacerlo. Mientras todos aplaudían mi vida, yo la tiraba por la misma alcantarilla donde va la meada de todo un local un sábado a la noche. De mi sufrimiento surgía mi inspiración, a pesar de sufrir más de tres resacas en una noche y no poder ver bien que vendrá por el humo de la habitación. Extrema delgadez para los ojos de los demás, autosuficiente para mis pensamientos. A fin de cuentas ¿Quien no ha cogido el camino fácil a la hora de solucionar un problema, a quien no se le ha desviado el tren en el que iba montado, o quien se ha perdido confiando en la brujula? No somos tan diferentes. Todos somos capaces de consumir drogas las 24 horas del día, volvernos unos comedores compulsivos a las mañanas y unos anoréxicos purgativos a las tardes, y para terminar el día unos alcohólicos con muchas fantasías. Pero si de algo no somos capaces es de controlar nuestros sentimientos por eso consumimos amor en base para sentir que tocamos el cielo con nuestros propios dedos, sin darnos cuenta de que llegamos a ese supuesto cielo, una vez enterrados y morir de amor no es una opción.


Elsa Fdz Blanco ©